Power Rosa
Estoy en proceso de remisión de cáncer de mama. Lo detectaron a tiempo gracias al cribado, y soy consciente de lo que eso significa y de lo que el rosa ha hecho por la detección precoz. Pero mi realidad, además, tiene otra cara que no se ve en la postal. Llega octubre y el rosa parece inundarlo todo. Veo los lazos, leo los mensajes que hablan de lucha, de valentía y de sonrisas que lo vencen todo, y me descubro mirando hacia dentro con una extraña sensación de desamparo. La realidad, al menos la mía, no se parece a esa postal. La mía está hecha de días en los que no sé muy bien cómo habitar mi propio cuerpo, de un cansancio que se mete hasta las costuras y de un miedo silencioso que no siempre sé dónde colocar. El otro día, una médica de familia me decía que para sanar lo más importante es la actitud. Al decirle que soy psicóloga, su respuesta vino con ese peso invisible pero rotundo: «Pues te curas a ti». Me quedé en silencio. En ese instante me pregunté si de verdad se me exige trans...